Concha y Toro

Ania Smolec 19/10/2016

Eligiendo vinos para aperitivo

Pueden elegir entre distintas bebidas para el aperitivo, pero no hay manera más deliciosa que estimular el apetito y sentidos con una copa de vino.

Compartir

Pueden elegir entre distintas bebidas para el aperitivo, pero no hay manera más deliciosa que estimular el apetito y sentidos con una copa de vino. A continuación les decimos porqué.

En español e italiano se llama “aperitivo”; en francés, “apéritif”. La palabra proviene del verbo latino “aperire”, que significa “abrir”. Estamos hablando de alguna bebida servida antes de una comida para abrir el apetito. La costumbre tiene sus raíces en el mundo mediterráneo. En Italia o Francia no se concibe una velada sin una copa que nos permita estimular nuestros sentidos y esperar con ansias los distintos platos que componen una fiesta culinaria.

vino aperitivo

El aperitivo es una copa que despierta nuestro apetito. Es es el tiempo para charlar y divertirse. Puede ser en restaurante o en casa, mientras preparamos nuestro almuerzo o cena. Simplemente bastarán unos frutos secos, papas fritas, galletas, quesos, aceitunas o embutidos.

Pero en diversas cocinas del mundo se pueden encontrar ideas para aperitivos originales, como tapas españolas, meze griegos, crostini italianos, foie gras o paté francés, o bien, picoteos mediterráneos como tapenade, hummus, sardinas, mariscos, verduras frescas, salsas, encurtidos…

Podemos elegir todo lo que nos dicte el corazón, pero siempre y cuando no satisfaga nuestro estómago. La idea es solo intrigar nuestros sentidos, despertarlos y prepararse para la fiesta. Por eso la bebida que acompañe nuestro aperitivo tiene que ser seca en lugar de dulce (les recuerdo que el sabor dulce desensibiliza las papilas gustativas y calma el apetito). Muchas bebidas alcohólicas pueden ser apropiadas, incluso algunos zumos de frutos ácidos o amargos, pero mi aperitivo favorito es el vino.

Un vino para aperitivo tiene que tener ciertas características:

  1. Cuerpo liviano para no cansar los sentidos y disfrutar la comida. Un perfecto ejemplo es Casillero del Diablo Sauvignon Blanc.
  2. Fresco y con buena acidez (el sabor ácido abre el apetito); nada mejor que el ya mencionado Sauvignon Blanc o un espumante como Casillero del Diablo Devil’s Collection Brut.
  3. Servido a una temperatura que nos refresque. Recordemos que un vino blanco se puede servir entre 8º y 12ºC, mientras que un espumante incluso menos.
  4. Cuando en la mesa hay varios tipos de picoteos o tapas, me encanta servir un vino rosado como Casillero del Diablo Rosé, que acompaña muy bien diferentes sabores de mar y tierra.
aperitivo

La dolce vita italiana no se trata solo de canciones de amor, su exuberante naturaleza o fabulosa arquitectura, sino del arte de disfrutar y pasarlo bien con la comida, siguiendo los ritos de una verdadera cultura gastronómica.

En mi casa hay una ceremonia de tres actos en la mesa: el primero es cocinar junto a buen un aperitivo; el segundo acto son los platos principales y sus respectivos maridajes con vinos; y el epílogo es algún postre, café y digestivo.

Cada uno de ellos tiene su propio tiempo e intensidad, pero también una adecuada selección de vinos. ¿Por qué no celebrar la vida todos los días? ¿Por qué no celebrar los sándwiches habituales para la cena con una copa de vino? ¿Por qué no preparar una cena estilo italiano el fin de semana, con los infinitos pasos de esta gran ópera culinaria?

¡Salud por el aperitivo y sus vinos, que nos regalan esas delicadas notas de soprano, preparándonos para el momento culminante de la velada, cuando resuenan los timbales y trombones!