Espumantes de Concha y Toro para celebrar el fin de año

access_time 2014 · 12 · 25

Los vinos espumantes son versátiles y de variados estilos. Su característica acidez y estructura permiten un maridaje perfecto con ingredientes clásicos como las ostras, pero también son un gran compañero para muchas recetas internacionales y fusión, como la comida japonesa y china.

La historia de los vinos espumantes comienza en Francia, en la región de Champagne. De ahí su nombre y prestigio. Antiguamente en Champagne se producían vinos tintos, pero los productores locales observaron un curioso patrón. Durante los inviernos fríos (la región se encuentra en el noreste de Francia), el proceso de fermentación se detenía y sólo se reactivaba con la llegada de la primavera. Esto provocó que irrumpieran finas burbujas en el vino. Los productores encontraron la manera de mejorar y controlar este proceso de fermentación secundaria. Este maravilloso accidente fue el comienzo del conocido método tradicional utilizado para la elaboración de los más finos vinos espumantes del mundo.

servicio espumante

Tradicionalmente los vinos espumantes se elaboran a partir de tres cepas: Pinot Noir, que confiere personalidad, nitidez y claridad a la mezcla; Pinot Meunier, que enriquece el vino con sofisticación, suavidad y redondez; y Chardonnay, que aporta cremosidad, estructura y un bouquet de frutos blancos y flores. A veces todas juntas, en ocasiones cada cepa por separado, dependiendo del estilo, la Champagne exportó su método a otras latitudes. ¿Cómo se llama el método? Champonoise

El éxito y la originalidad de un vino espumante están basados en la combinación de uvas cuidadosamente seleccionadas, el método de producción y las condiciones de cada región. El enólogo Marcelo Papa eligió el Valle del Limarí para la producción de los espumantes de Concha y Toro. Este valle, ubicado en el norte de Chile, ofrece particulares condiciones climáticas (cercanía del océano Pacífico) y geológicas (suelos con componentes calcáreos). Es un lugar privilegiado para el cultivo de Pinot Noir y Chardonnay, que se han transformado en la base de sus vinos espumantes. Estas cepas ofrecen frescura, elegantes notas de frutas y un acento mineral que seduce y diferencia sus vinos.

De acuerdo al estilo y edad del vino, el Comité Interprofesional de los Vinos de Champaña divide a los espumantes en cuatro categorías: para el cuerpo, para la mente, para el alma y para el corazón. Esta clasificación también se puede aplicar a los vinos espumantes de Chile. Los espumantes para el cuerpo son fuertes, corpulentos, con un estilo ultramoderno y seco, como brut nature, extra brut y brut.

Si usted se inclina por platos más orientales, como sashimi, nigiri y sushi, incluso con preparaciones fritas como el delicado tempura, le recomendamos Casillero del Diablo Devil’s Collection Brut. Sus notas refrescantes de limones, manzanas verdes y toques minerales, armonizan muy bien con jamón prosciutto, caviar, anchoas y salmón ahumado. Su estilo seco y profunda acidez, sumado al carácter salado de estas preparaciones, son absolutamente compatibles con la casi invisible cantidad de azúcar en el vino.

espumante devil’s brut

Los vinos espumosos de la mente son los vinos jóvenes, vibrantes, frescos, ligeros y brillantes, con notas de frutas cítricas como el estilo Blanc de Blanc (100% Chardonnay). Siempre son bienvenidos como un aperitivo, servido generalmente con pescados y mariscos. Por otra parte, los vinos espumantes para el corazón (esta categoría incluye los estilos demi sec, dulce y Rosé) son complejos y amables. Dominados por los aromas de galletas de mantequilla, bizcocho, levadura, miel, flor de tilo y a veces canela, son una buena opción para los postres como tartas de frutas.

Los espumosos para el alma son maduros, complejos, ricos, con un bouquet sofisticado, que consiste en sabores como especias, notas de miel y fruta dulce. En esta categoría están los vinos cuvée y millésimé. Subercaseaux Grande Cuvée es una fina mezcla de Chardonnay y Pinot Noir que ofrece mucha elegancia y el clásico bouquet de los mejores espumantes. Usted puede encontrar notas de galletas, mantequilla, nueces, junto con aromas cítricos. El origen del Limarí nos hace sentir la brisa marina. Este vino, con toda su finura, puede ser servido solo, pero también puede brillar con algunas preparaciones sofisticadas. Haga que sus invitados suspiren de alegría con Subercaseaux Grande Cuvée y unas ostras de las frías aguas del sur de Chile.

Los vinos espumantes deben ser servidos fríos (es recomendable tener siempre a mano una cubeta con hielos). La primera etapa de la degustación es visual. Observamos el color, la claridad, el tamaño de la «cadena» de burbujas y su permanencia en la copa. En el estadio olfativo podemos identificar una gran familia de aromas. Su variedad depende del tipo de vino y su composición, desde las notas cítricas de la juventud hasta los tonos más tostados producto de su crianza con sus lías. Y la boca la podemos clasificar desde un cuerpo ligero y fresco, hasta estructurado, rico y cremoso.

La versatilidad de los vinos espumantes nos da la oportunidad única de realizar maridajes con una gran variedad de preparaciones, desde los aperitivos hasta el final de una comida. Es el vino perfecto para realzar con sus burbujas esas grandes ocasiones, como la fiestas de fin de año y aniversarios, pero también para celebrar esos pequeños momentos cotidianos.

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