Frescura y sazón: la apuesta gastronómica de Medellín

La oferta de la capital de la provincia de Antioquia, Colombia, tiene un sinnúmero de opciones: desde arepas cocinadas en parrillas callejeras hasta restaurantes con menús creados por distinguidos chefs.

Dejando atrás los turbulentos años 90, Medellín se presenta hoy como una de las ciudades más interesantes y cosmopolitas de Sudamérica. Con una oferta cultural amplia, que incluye parques y plazas públicas, museos y galerías de arte, la ciudad atrae a una gran cantidad de turistas extranjeros y nacionales.

Entre 2008 y 2016, el ingreso de visitantes al principal aeropuerto de Medellín -José María Córdova de Rionegro- creció en 160%. La ciudad no se ha quedado atrás con el desafío de recibir a los nuevos visitantes, sobre todo en el área gastronómica.

Colombia es una mezcla de orígenes y estilos. La población de la Costa Caribe vive con gran intensidad el legado africano de sus ancestros, quienes llegaron desde ese continente a trabajar como esclavos durante la colonia, práctica que fue abolida en 1851, y durante los primeros años de vida de la República.

Por otra parte, los departamentos del interior han convivido con inmigrantes de diferentes países, como los árabes, quienes llegaron desde Siria, Líbano y Palestina, para aportar a la riqueza y diversidad tanto gastronómica como cultural de esta zona.

Medellín
Vista al Palacio de la Cultura, en medio de la Plaza Botero, centro neurálgico de la ciudad

El Poblado es uno de los barrios más cosmopolitas y bohemios de Medellín. Sus calles, repletas de tiendas boutique, galerías, bares y restaurantes, atraen tanto a turistas como a medellinenses.

Alrededor de la plaza de El Poblado se encuentran nuevos restaurantes que apuestan por mezclar la cocina tradicional colombiana con sabores y preparaciones innovadoras. Un ejemplo de estos platos es el delicioso ceviche con leche de pantera, que combina la frescura del pescado, camarones y pulpo con el sabor de la yuca crocante, todo rodeado de un cítrico jugo que pasa del blanco al negro al ser mezclado.

Para este plato, de sabor intenso y variadas texturas,  el ensamblaje de cepas blancas proveniente del Valle de Casablanca Casillero del Diablo Devils Collection White es el mejor acompañante. Sus notas a frutas tropicales y marcada acidez, resaltan la frescura de los productos del Caribe y complementa su “sabrosura”, como dicen los lugareños.

 

 

Otro plato que presenta un giro innovador, es el carpaccio fusión: una mezcla de finos cortes de pescado blanco, salmón y atún, servido elegantemente en forma de abanico sobre una cama de rúcula y aderezada con vinagreta y salsa de salmón ahumado, que le da el toque cremoso a esta preparación llena de personalidad.

Para maridar este plato, recomendamos una copa bien fría de Trio Chardonnay, un ensamblaje fresco y delicado que extrae lo mejor de esta cepa, desde diferentes valles de Chile. La combinación resulta en una explosión de sabores donde la marcada acidez del vino realza los sabores y texturas de la fusión de pescados, además de la sensación aterciopelada que brinda la salsa.

Para terminar cualquier velada y conocer los verdaderos sabores de Colombia, es infaltable probar sus famosos granitos de café cubiertos en chocolate y deleitarse con esta mezcla perfecta de sabores endémicos y de gran valor para el mundo. Ambos productos, verdaderos íconos de la producción nacional, se cultivan en los alrededores de Medellín y entregan el final perfecto a este recorrido gastronómico.

El Poblado Medellín
Barrio El Poblado, uno de los más estilosos de Medellín

 

 

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