La importancia del color del vino (parte 2): Colores del vino blanco

access_time 2014 · 09 · 11

Un vino transparente y brillante nos invita a degustarlo. Y por el contrario, un vino pálido y pobre despierta algunas sospechas acerca de su calidad. A partir de los aspectos visuales y el color, los catadores profesionales pueden establecer de inmediato la edad del vino, el estilo y, a veces, incluso la variedad.

El brillo define la condición del vino y su frescura. Los años la guarda en la botella cambian el color. El color de los vinos blancos evoluciona hasta el oro e incluso el té.

Colores del vino blanco

Tenga en cuenta que además de la sombra del color (la intensidad cromática habla de la edad de los vinos), siempre se debe mirar con atención su luminosidad y limpidez, puesto que los sedimentos no son bienvenidos en el vino.

Hay muchos factores que nos hacen prejuzgar acerca de la concentración del vino. El vino de cuerpo liviano tendrá una sombra más ligera y, un vino más concentrado, también lucirá un color más intenso. Obviamente, cada variedad tiene su propia coloración. Un vino joven es de color siempre más vibrante que el que pasó décadas en la botella.

De acuerdo a su nivel de evolución, la gama de colores de los vinos blancos puede ser: pálido con reflejos verdes, amarillo pálido-verde, amarillo pajizo, oro amarillo, oro, oro viejo, amarillo-marrón y marrón.

Compartir

¿Eres mayor de edad?

Lo sentimos

No puedes acceder al contenido del sitio si no eres mayor de edad.