Recife más allá de la playa y el sol

access_time 2018 · 07 · 03

Hace unas semanas tuve la oportunidad de catar en el Concours Mondial de Bruxelles Brasil, que se efectuó en la ciudad de Recife. La ciudad es una verdadera joya de la costa atlántica, con unos deliciosos platos típicos. Los invito a mi paseo por Recife.

Recife es la capital del estado de Pernambuco- conocida por su belleza, una abundante flora y fauna de clima tropical y, sobre todo, por la producción de un destilado llamado cachaça, obtenido de la destilación del azúcar de caña. En base a este espirituoso, se prepara el famoso cóctel caipirinha, con hielo, azúcar flor y mucho limón verde.

Cuando uno visita Recife, lo primero es el intenso calor y humedad. Es como la esencia del verano. ¡Multiplicado por dos! La ciudad está ubicada en la costa del Atlántico. Las playas seducen con sus aguas de color turquesa y arena amarilla. Pero, ojo, hay que estar muy atentos con los tiburones. Hay letreros por todas partes que nos previenen de los ataques.

OlindaEs la tercera ciudad más grande de Brasil, después San Pablo y Río de Janeiro. Colorida y ruidosa, con su casco antiguo, pero también con bares y tiendas modernas. Fue la capital más antigua de Brasil, fundada por los portugueses en 1537. Cuando el rey de Portugal dividió Brasil en capitanías, no todas prosperaron, pero Pernambuco vivió una verdadera época de oro con el cultivo de la caña de azúcar.

Tenía solamente 24 horas para un paseo histórico. Les recomiendo partir por Olinda, con sus calles de adoquines y casas coloniales de todos los colores del arco iris, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982. Su centro histórico es considerado como el mejor conservado de todo el Brasil colonial.

En seguida, deben que ver el centro más antiguo del mismo Recife. Su punto de orientación es un monumento que se llama Marco Zero. De aquí pueden caminar y admirar sus edificios, puentes, diques y canales, construidos a semejanza de Ámsterdam, cuando Recife quedó bajo el dominio holandés entre 1630 y 1654.

Marco zeroOtra  de las paradas obligatorias es la iglesia de San Antonio con su Capilla Dorada. Es uno de los ejemplos más atractivos del estilo barroco, que asombra con los detalles decorativos revestidos con láminas de oro de 22 quilates.

Después de una larga caminata por la ciudad vieja, viene la hora de degustar los sabores locales. Es una ciudad porteña, entonces los amantes de los pescados van a estar encantados. En un restaurante en la costanera, me sumergí en una enorme olla de greda con un pescado que nadaba en un caldo de tomates y cebollas. Realmente, estupendo con Casillero del Diablo Sauvignon Blanc, pero mejor todavía con Casillero del Diablo Rosé. Por suerte, ambos vinos estaban disponibles en la carta.

Las principales influencias de la cocina de Pernambuco vinieron directamente de las culturas portuguesas, africanas e indígenas, y muchas recetas se han adaptado con ingredientes fáciles de encontrar en la región. Los platos típicos del estado reflejan ese mestizaje, responsable de una de las ofertas culinarias más creativas de Brasil, única en sabores, colores y aromas.

panqueque tapiocaEl día comienza con un delicioso panqueque de tapioca con coco recién rallado y mucha leche condesada. Uff, es adictivo. La tapioca es elaborada con goma de mandioca humedecida y templada con sal, que no está enrollada, sino doblada al medio. Pueden tener una infinidad de rellenos. Las tapiceras (vendedoras de tapioca) son fácilmente reconocibles en los puntos turísticos de la ciudad.

Uno de los platos más famosos de la región es la buchada. Se prepara con el buche (estómago) de cabra o carnero, relleno con un picadito de la sangre coagulada, tripas e hígado, rehogados con menta, limón, ajo, cebolla y condimentos. No les voy a mentir. Admito que no pude terminarlo. Ojo con los sabores de la sangre, que confieren un toque metálico en la boca. Por eso les recomiendo este plato con un ligero y fresco Casillero del Diablo Pinot Noir. Puede ser uno de sus maridajes favoritos.

Para los amantes de la carne y del vino tinto, les propongo un maridaje de Casillero del Diablo Cabernet Sauvignon y un plato cambrel o chambaril, que es un tipo de cocido preparado con ossobuco y condimentos. Se sirve con pirón, hecho con el caldo hervido y harina de mandioca.

Chambaril Casillero Cabernet SauvignonOtro plato muy interesante es el horneado, cocinado tradicionalmente con ossobuco de buey, charca, tocino y salchichas condimentadas y cocidas, junto con patata dulce, repollo, col, zanahoria, quiabo (ocra) y plátano, servido con arroz blanco y pirón. Un maridaje divino es con un tinto jugoso como Casillero del Diablo Carmenere.

Para todos golosos como yo, tengo buenas noticias. Recife es una verdadera capital mundial de la pastelería. Menciono solo el mítico Bolo Souza León– uno de los pasteles más tradicionales de la culinaria pernambucana. Su nombre proviene de la familia que creó la receta. Tiene una consistencia cremosa y se prepara con pasta de mandioca, caldera caliente de azúcar, huevos y mantequilla. ¡Con Concha y Toro Late Harvest, naturalmente!

A mí me volvió loca la cartulina– uno de los postres más populares de la gastronomía pernambucana. Es muy simple. Su preparación consiste en banana frita cubierta con queso cuajo asado, espolvoreada con azúcar y canela. También hay una versión del postre en que se añade una bola de helado de crema. Con una copa de espumante es un cielo en el paladar.

Y para los enófilos, la degustación de vinos del Valle del San Francisco es imperdible. Esta región irrigada, localizada en una latitud inédita en el mapa vitícola mundial, queda en el interior pernambucano y es responsable de la producción del 15% de los vinos finos nacionales.

Recife es una excelente opción para una experiencia de verano, con buena comida y unos sorprendentes maridajes.

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