Vinos que nacen en la Cordillera de Los Andes

access_time 2015 · 08 · 13

A través de todo Chile, desde el norte hasta el sur más profundo, corre la magnífica cordillera de los Andes. Ella nos permite disfrutar una preciosa vista de sus cumbres, practicar deportes de invierno y degustar vinos realmente únicos. Le invitamos a conocer nuestros vinos que nacen en los pies de los Andes.

El mapa de la viticultura chilena está dividido en tres zonas: una costera, otra intermedia llamada entre cordilleras y naturalmente la última marcada por su cercanía al cordón de los Andes. Esta imponente cordillera es el elemento geográfico más importante del paisaje chileno. Es una barrera natural, un punto de referencia, un terruño donde nacen algunos de los vinos más elegantes y originales del portafolio chileno.

Con su superficie de más que 3 millones de km2, los Andes es la cordillera más larga del planeta. Geológicamente hablando, es una formación joven. Nace a partir de los movimientos tectónicos durante el período geológico Oligoceno, entre 30 y 25 millones de años atrás, mientras que la Cordillera de la Costa, el otro cordón montañoso que recorre Chile, se formó en el Paleozoico, entre 345 y 225 millones de años atrás.

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Los suelos de los Andes están compuestos por diferentes tipos de rocas. Están las coluviales (piedras angulosas que se forman por desprendimientos o rodados) y aluviales (piedras más redondas que se originan por el paso de los ríos). En estos suelos, que se caracterizan por tener un muy buen drenaje, se pueden producir los mejores Cabernet Sauvignon y Syrah chilenos.

La influencia de la cordillera en el clima se manifiesta por un calentamiento en invierno y primavera, pero un efecto opuesto en los meses de verano. Este aumento de las temperaturas se produce por el movimiento del aire cálido y seco que circula desde el interior de la cordillera hacia el valle. En el Valle del Maipo este viento se llama Raco. Es un factor clave porque tempera los viñedos en época de primavera, anticipando la brotación de las parras.

El enfriamiento tiene aún más importancia para las uvas. Es provocado por la radiación fría que se origina en la ladera al caer la noche. La ladera pierde el calor acumulando durante el día por su exposición al sol y se hace más fría que el aire ambiente. A este fenómeno se le llama viento de ladera y enfría el aire que rodea las parras.

Este efecto es visible especialmente en el viñedo Puente Alto (D.O. Puente Alto), de donde proviene nuestro Cabernet Sauvignon ícono, Don Melchor. Gracias a esta significativa oscilación térmica durante el verano y el otoño, que puede alcanzar diferencias de nada menos que 20ºC, las uvas maduran lentamente y desarrollan una mejor calidad de taninos, concentración e intensidad de aromas.

Otro viñedo en la zona de cordillera del Maipo Alto es el viñedo Quinta de Maipo (D.O. Buin), donde provienen nuestros dos grandes Syrah: Gravas del Maipo y Marques de Casa Concha Syrah. En este viñedo las condiciones de suelo y clima también son favorecidos por Los Andes, pero especialmente por el río Maipo. A través de los siglos, el río ha calado a través de las cumbres, arrastrando gravas y piedras.  Por lo tanto, el suelo del viñedo es de origen aluvial, pedregoso, pobre en nutrientes y de gran permeabilidad debido a la cantidad de gravas ocultas en el subsuelo. El clima, por otro lado, está marcado por el mencionado efecto de oscilación de temperaturas durante el día y la noche.

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En términos generales, los vinos provenientes de los pies de los Andes presentan otras notas que los vinos de la zona costera. Por ejemplo, Terrunyo Syrah del Valle de Casablanca ofrece más notas de fruta roja, como grosella y guinda,  aromas de hierbas frescas, como tomillo y salvia, además de exquisitas notas de flores como violetas. Marques de Casa Concha Syrah, por su parte, tiene notas de fruta negra, como arándano, mora, incluso ciruela. Sus notas son más maduras, voluptuosas, e incluyen toques de café y chocolate.

La diferencia está marcada también en el cuerpo del vino. El vino de la zona de cordillera tiene más peso y estructura. En el caso de la cepa Syrah, el clima es un elemento que marca el estilo del vino. Sin embargo, el suelo también es fundamental en su composición aromática. Los vinos de los viñedos ubicados en la zona cordillerana se caracterizan por su larga vida y potencial de guarda, pues sus taninos son concentrados y elegantes. Por ejemplo, Marques de Casa Concha Syrah se puede guardar perfectamente por 15 años y después disfrutar la evolución del vino en la botella.

En el caso del maridaje con comida, los vinos de los pies de los Andes son ideales para carne, desde ragú de cordero hasta  jabalí o ciervo, sin dejar de lado, por su puesto, magníficas preparaciones con vacuno y cerdo. El cuerpo definido, firme y redondo de Marques de Casa Concha Syrah, con su gran intensidad aromática, nos permiten una armonía con un amplio rango de recetas, como chili con carne, boeuf Daube (guiso francés de carne de vacuno), sauteed beef ribs steak (entrecot con chalotas, romero y salsa del vino) o pato silvestre asado.

La próxima vez que bajen de los centros de ski o admiren las cumbres nevadas desde la ventanilla de un avión, piensen que estas montañas milenarias tienen un importante rol en la formación de nuestros viñedos, desde donde sin duda provienen algunos de los mejores vinos chilenos.

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